Apple, chinos y lo que nos espera

A finales del pasado enero, el New York Times publicó un artículo acerca de las condiciones laborales de los chinos que fabrican para Apple. Como voy a repetir algunas cosas que se mencionan en él, no hace falta leerlo.

Nada en él debería sorprender y, aún así, me llamó mucho la atención. Lo que me resultó más preocupante no fue la descripción de las condiciones de vida y trabajo de esos chinos, sino el corolario resultante de la actitud de los consumidores. Pero sigan leyendo, por favor.

El artículo arranca con la crónica de una explosión que mató a 4 personas e hirió a otras 18 en uno de los edificios de la factoría que tiene en Chengdu la compañía FoxConn, uno de los mayores productores de componentes electrónicos de China, para compañías como HP, Nintendo y otras cuantas, y el principal proveedor de Apple. Luego se estudia el por qué de esa explosión y qué más hay detrás de ella, y de todo eso extraigo algunos fragmentos.

Apple determina lo que ha de costar cada pieza y lo que van a pagar por ella, dejando unos márgenes estrechísimos a los proveedores chinos. Eso les obliga (esto es relativo, claro; depende de la ambición) a buscar maneras de fabricar más eficientes y más baratas, y ahí empieza la retahíla de indignidades: usar productos peligrosos y contaminantes (y gestionar mal su desecho), hacinar trabajadores (tanto en fábrica como en los dormitorios de la compañía), obligar a horas extras no pagadas, contratar menores, falsificar documentos, etc.

Una oleada de suicidios obligó a FoxConn a tomar medidas. Una de ellas fue obligar a los trabajadores a firmar un juramento anti-suicidio, comprometiéndose a valorar su propia vida. También han creado patrullas anti-suicidio, que andan por el tejado, y han puesto redes y otros impedimentos para evitar muertes por suicidio. Por suerte, también se les ocurrió crear una línea telefónica de asistencia y ofrecer ayuda psicológica. Qué buenos son.

Las condiciones de vida (no ya las de trabajo) de esos trabajadores han provocado motines e infestaciones de ratas. Los motines eran de trabajadores, no de ratas, aunque casi parecería más probable lo segundo.

Un consultor de BSR (Bussiness for Social Responsibility) ha comentado (tras desarrollar proyectos con varias compañías como FoxConn, no queriendo ésta tomar parte) que pidieron a Apple que “apretase las tuercas” a FoxConn, pero que Apple no tiene interés en presionar a su principal proveedor.

Un ex-ejecutivo de Apple ha confesado que el sistema les va bien y que los proveedores cambiarían sus condiciones laborales si Apple realmente se lo exigiese, pero todo esto se tolera sobre todo porque, al final, como dice otro ejecutivo (este aún en activo en la compañía), lo que les importa a los consumidores de Apple es que salga el nuevo iPhone, y no las condiciones de vida y trabajo de unos chinos.

También han dicho que “puedes preocuparte por las condiciones de los trabajadores de tus proveedores, o puedes re-inventar tus productos cada año”. ¿Qué creéis que es más importante para los consumidores de Apple?

Según publicó también el New York Times en otra ocasión, cuando Obama le preguntó a Steve Jobs qué hacía falta para que se fabricasen iPhones en los EUA, Jobs respondió: “Esos trabajos no van a volver”. También le dijo que las regulaciones (del mercado de trabajo) provocan demasiados problemas para la economía.

Esto no siempre fue así: hace años las empresas presumían de fabricar en EUA y consideraban una obligación apostar por trabajadores nacionales, aunque esa no fuese la mejor opción desde el punto de vista financiero. Se puede ver bien claro cómo las cosas han ido cambiando.

En los años felices de bonanza (no sigamos confundiendo dinero con felicidad) dejó de ser sexy no ser terriblemente superficial, tener convicciones políticas y tratar de ser coherente; se tildaba de coñazos a los ecologistas; se consumía sin mirar las etiquetas y de manera irresponsable. Ahora estamos en crisis y nos lamentamos, pero como no nos creemos responsables de nada de lo que nos pasa, no aprendemos ninguna lección. Ejemplo: en lugar de dejar de comprar en los bazares chinos, muchos consideran que es donde mejor pueden ir a comprar, ya que es barato y estamos en crisis.

El paro se nos come y, como aún “inventan ellos” y nosotros no mucho, lo único que nos queda es convertirnos en los chinos de Europa, y a eso va encaminada la gestión del PP. ¡Que pa’ eso los hemos elegido, coño!

Así que, ¿cómo podemos ahora, a la vista de todo esto, escandalizarnos por lo que nos hacen los mercados y nuestros políticos electos y pedir justicia social? ¿Justicia para nosotros? ¡Hemos sido, y aún somos, los opresores (además de tontos perdidos)! No merecemos justicia.

Pregunta final: ¿funcionará el boicot propuesto contra Apple si los propios chinos hacen colas (y venden sus riñones) para poder comprar sus iPhones?

Buenas noches, y buena suerte que dios nos pille confesaos.

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