La alternativa es refundar el comunismo

Llevo un tiempo pensando que la mejor alternativa a la deriva política de nuestro mundo es el abandono de la competencia y el impulso de enriquecerse como motores fundamentales de las relaciones económicas entre individuos y pueblos, y la asunción de la cooperación en su lugar. A esto se le llama cooperacionismo, pero como la idea del comunismo rondará la propuesta inevitablemente, lo mejor es afrontarlo desde el principio.Además, aprovecho que La noche temática, el programa de La 2, emitió este fin de semana dos documentales muy esclarecedores para desasnar mentes “arcaicomunistas”:

Están muy bien, sobre todo para los que, al ver el abrumador volumen de El archipiélago Gulag, pensaron “mejor que espero a la película”.

Cuando se comenzaron a desclasificar muchos secretos del estado soviético tras la caída del Muro, los derechistas se ufanaron al ver que podían poner pingando a toda la izquierda por un recurso demagógico que podríamos llamar “reducción al stalinismo”. Por su lado, los izquierdistas más dogmáticos hicieron oídos sordos y ojos ciegos a todas esas atrocidades porque los dogmáticos son, en el fondo, creyentes, y el desmentido de su dios y su creencia les deja vacíos de identidad, y no lo soportan.1

Los dogmáticos encajan muy bien en la derecha, que son mucho de creer sin ver y poco de pensar críticamente, porque es perturbador. Sin embargo los dogmáticos son un cáncer en la izquierda, hasta el punto de conseguir que ésta sea conservadora; ejemplos:

  • Hace escasamente un mes se podían ver por las calles carteles de un partido o una asociación comunista que decía: “Todo para la clase obrera”. Pues no me parece de recibo, señores. Los que confunden justicia con “lo que me favorece a mí” merecen tratamiento quirúrgico a cráneo abierto.
  • Estos días se manifiestan los mineros de varias regiones españolas pidiendo que les sigan pagando por hacer un trabajo que dudosamente beneficia a la sociedad. Un trabajo, además, bajo subvención. Lo que nos habrá costado a los asturianos la minería de un tiempo a esta parte, no lo quiero ni pensar. Pero IU ni se plantea cambiar su postura a este respecto. Ellos piensan seguir junto a los mineros, con el puño en alto, hasta el último gramo de carbón (o puede que hasta más allá; por pedir…).

Así que ya va siendo hora de aclarar unas cuantas cosas:

  1. No ha habido ni un sólo caso que yo conozca de implantación decente del marxismo. Cuando Marx lo planteó, la fase revolucionaria era imprescindible, lo que daba pie a la necesidad de la maldita cúpula dirigente, que ha sido el gran problema en las implantaciones rusa, china, camboyana, cubana, etc. La desgracia de estos comunismos es que han sido dirigidos por soldados criminales que enloquecieron de poder.
  2. Puesto que los errores de los estados comunistas no fueron tanto de programa como de implementación, los millones de asesinados, vejados, deportados, … de URSS, China, Camboya, … no son ni mucho menos prueba de que el comunismo y socialismo sean absurdos o imposibles.
  3. El marxismo no es la única forma de organización en comunidad de bienes de producción y/o de consumo. Algunas han funcionado más o menos bien, como los kibbutz israelíes.

Creo que la muy mencionada refundación del capitalismo no es una opción deseable, porque el capitalismo tiende o acabará tendiendo siempre hacia la desigualdad y la injusticia, porque se alimenta no de virtudes sino de vicios humanos, muy especialmente la avaricia.

Por eso creo que es mejor optar por refundar, o redefinir, el socialismo, tomando a Suecia y no a la URSS como referente. Y para hacer eso es fundamental hacerlo desde la democracia; así que hay prisa, porque de seguir así las cosas, es posible que nos quedemos sin democracia y que, una vez más, necesitemos una revolución sangrienta que, como nos ha enseñado la historia, ni con todo el terrible coste humano que acarrea nos lleva donde queremos ir.

Así que es hora de repensar algunas cosillas:

  • ¿Tanto necesito la posibilidad de hacerme rico como para justificar el enfermo sistema presente? Recuerda que psicólogos y sociólogos aceptan mayoritariamente que, si bien el dinero no da la felicidad, la ausencia de dinero la impide, y que seguir ganando dinero más allá del nivel necesario para una vida cómoda (estable y libre de preocupaciones financieras) no aumenta la felicidad.
  • ¿Trabajaría en lo que trabajo (si soy de esos que aún trabajan) de no ser por el factor “sueldo”? ¿Qué es más importante: el dinero, o hacer lo que me gusta? ¿Y si ganase lo mismo en cualquier trabajo?
  • ¿No es cierto que, en la mayoría de los casos, mi beneficio se produce a costa del perjuicio de otros? ¿Es eso aceptable? ¿O sería mejor que todos ganásemos o perdiésemos a la vez?
  • ¿Te has dado cuenta de que la liberalización de los mercados energético y de telecomunicaciones no ha traído más que penas y dolores a los ciudadanos? ¿Crees que es aceptable que los sectores estratégicos estén en manos de empresas privadas, que no tienen como objetivo el servicio público sino el enriquecimiento propio?

Tengo el pálpito de que eliminar de la sociedad la posibilidad de hacerse rico (y su reverso oscuro: empobrecerse) es el siguiente paso evolutivo. Y no me suelo equivocar en esos pálpitos. La siguiente cuestión es: ¿seremos capaces de hacerlo solos y en paz, o necesitamos algún mesías y (más) derramamiento de sangre?


Añadido posterior:

En un artículo de El País Semanal acerca de la brigadista Lise London hay unas palabras de Santiago Carrillo, que trata de explicar (y cito) la actitud de absoluta obediencia de los militantes de la época respecto de la organización:

Ser comunista era algo más que ser de un partido; suponía tener fe. Había en nosotros mucho de romanticismo. El comunismo tenía un componente religioso, con sus santos, sus mártires y su Meca, que era Moscú. No nos planteábamos más. Queríamos extender la revolución. Cuando perdimos esa fe, todo se desmoronó. Lise tardó en perderla. Tuvo incluso problemas políticos con su marido.

Artur London, marido de Lise, comenta lo siguiente en su autobiografía La confesión:

es intransigente cuando se trata del deber de los comunistas. Su confianza hacia el partido y la URSS es total. Para ella, el gran principio de la vida militante se enuncia muy simplemente: el que comienza a dudar del partido deja de ser comunista.

Ya está bien de cambiar unos dioses por otros. Es una locura y una estupidez, y sus causas son la arrogancia y la pereza mental. Con lo bien que estábamos los humanos con los dioses primitivos … Seguro que algún día hubiésemos superado lo de los sacrificios rituales, y ahora seríamos un poco más felices.

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2 respuestas a La alternativa es refundar el comunismo

  1. Grendel dijo:

    ¡Refundemos al ser humano!

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