Patriotas

Hace cosa de mes y pico, en un evento de esos en que los partidos políticos practican el onanismo, Mª Dolores de Finiquito en Diferido dijo que el PP es “un partido que ama a España”. Hay amores que matan. Además añadió que es el único partido que lo hace. Lo que no dice, y yo supongo, es que se refiere a la España de Carlos IyV, o a la de Isabel y Fernando, o a la de Torquemada, aunque ahora tenemos a Rouco Varela, que para el caso…

En otra de esas orgías (multitudinarias y con ropa), Carlos Floriano dijo que el PP es un partido “con alma y corazón”. Todo un clásico. Tan sólo estas cosas pueden darnos: alma, corazón y (derecho a la) vida.

Se sabe que el dinero no tiene patria, y los neo-liberales no tienen más dios que el dinero. Entonces, ¿cómo hacen “nuestros patriotas” para amar a España y guardar el botín del expolio en Suiza? Con muy poca vergüenza y menos moral, claro. Al fin y al cabo, la moral es necesaria para ser un buen cristiano, pero para ser católico no hace ninguna falta.

Entonces, ¿qué se esconde tras el tópico del patriotismo? ¿Cómo se ama a España, o a cualquier otro país? ¿Deleitándose con la extensión de su territorio y el trazo de sus fronteras sobre el mapa, como en una partida de Risk? ¿O preocupándose por el bienestar de la gente que vive dentro de esas fronteras? ¿Como a un marido viejo y rico, o como a una verdadera familia?

1. Integridad territorial vs. auto-determinación

¿Cómo se justifica hoy día la aparentemente enorme importancia de la integridad territorial, aún por encima de dar la posibilidad a la gente de expresar sus deseos (eso que llaman auto-determinación)? ¿Qué somos ahora? ¿Reyezuelos medievales? Desde que aceptamos que la soberanía reside en el pueblo y no en sus majestades, no tiene mucho sentido hablar de integridad territorial, y desde luego no tiene ningún sentido guerrear por ella.

Por ejemplo: ¿qué demonios están haciendo los ucranos del oeste? Podían aprovechar la oportunidad de escindirse de los ucranos pro-rusos del este, con quienes llevan décadas teniendo problemas muy serios (incluyendo envenenamiento de un líder político pro-europeo y encarcelamiento de otra) porque son posturas aparentemente irreconciliables; y en lugar de poner puente de plata a enemigo que huye, están lanzándose, en nombre de no-sé-qué orgullo patrio, a un enfrentamiento armado que tiene todas las papeletas para acabar en guerra civil. Teniendo en cuenta que, en la historia reciente, Crimea es ucrana sólo desde el fin de la URSS, ¿por qué clase de integridad territorial está empezando a matarse esa gente? No puede ser más innecesario.

En el artículo en inglés en la Wikipedia sobre integridad territorial hay un bonito párrafo transcrito de un discurso del príncipe Hans-Adam II de Liechtenstein ante el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, en 2001, que traduzco a continuación:

Aceptemos el hecho de que los estados tienen ciclos de vida similares a los de los humanos que los crearon. Casi ningún miembro de las Naciones Unidas ha existido con sus fronteras actuales durante más de 5 generaciones. El intento de contener el desarrollo humano en el pasado ha demostrado ser tarea estéril y probablemente ha traído más violencia que si tal proceso hubiese sido controlado pacíficamente.

Las restricciones a la auto-determinación no sólo amenazan a la propia democracia, sino al estado que pretende su legitimación en democracia.

¿Será posible que un príncipe dé lecciones de democracia a los socialistas? Un tal Felipe González1 se empeña en que no se puede consultar a los catalanes si quieren ser españoles, que no hay posibilidad legal (admitiendo así que la constitución restrinja la democracia) y que, en todo caso, habría que preguntar a todos los españoles, porque los catalanes no pueden “quitarnos” Cataluña. Pues por mi parte no me la pueden quitar porque no la tengo; Cataluña no me pertenece más que Chequia o Italia: no vivo allí pero puedo ir y nos podemos entender si todos queremos.

¿Qué tienen que ver la riqueza y el bienestar de un país con lo que abarquen sus fronteras? (salvo que haya importantes reservas de materias primas estratégicas en la zona disputada, que no es el caso en Cataluña) ¿O es que nos gobernamos según infantiles ridiculeces como el recuento de Km² y población, como un usurero contando monedas? ¿Queremos volver a la España en que no se pone el sol? (la respuesta es ‘sí’ para, al menos, un miembro de Nuevas Generaciones del PP; lo sé porque lo dijo en la tele).

A ver si nos aclaramos: ¿de qué ha servido el “viaje hacia el centro del espectro político” que supuestamente realizó el PP con Aznar? ¿Fue simplemente una maniobra para arrebatar el voto centrista al PSOE? ¿El PP es moderno-centrista y neo-liberal, como Mario Conde, o es rancio-franquista y nacional-católico, como Rouco Varela? Respuesta: ¿cómo sabes si un gallego en una escalera sube o baja? Una respuesta muy gallega, por cierto.

1.1 Galicia

El partido que hoy lidera Rajoy y que fundó Fraga es capaz de amalgamar todo eso, igual que en su día Franco fue capaz de juntar Falange, carlistas tradicionalistas y las JONS en su partido único. Quizá sea una capacidad especial de la mano izquierda gallega.

Fraga
Puede que las gaviotas sean la peor de las plagas animales en las ciudades contemporáneas: ruidosas, sucias, carroñeras, rapaces y capaces de excretar en vuelo. Son las reinas del basurero. Juan Salvador Gaviota se avergonzaba de pertenecer a la colonia en la que había crecido, siempre entregadas a la vil disputa de la basura. Sin embargo, Manuel Fraga sintió que tan mal bicho representaba como ninguno su orgullo costero gallego. No seré yo quien le niegue al dichoso pajarraco la capacidad para representar la esencia del PP. Ellos sabrán.
Rajoy
De él dijeron los de Siniestro Total (que también son gallegos, pero molan) que “no se puede ser más gallego”, a propósito del famoso “todo es falso, salvo alguna cosa”.
Y otros…
Mario Conde, Rouco Varela y, por supuesto, Franco, también son gallegos. Y Millán-Astray, el fundador de la Legión y uno de los asnos más destacados de la historia de España. Y unos cuantos “ilustres” fachas más.

Toda esta retahíla sobre gallegos viene a cuento de mi postura respecto a la cuestión de la independencia y la auto-determinación: yo, por pedir, quiero que España se independice de Galicia. Que no nos gobiernen más gallegos.

Tal como yo lo veo, se debería aplicar a la integridad territorial la misma libertad de decidir que se aplica al divorcio: dos no pueden convivir si uno no quiere. Por eso creo que la famosa consulta en Cataluña debería hacerse, como sea; y luego que intenten negociar a partir del resultado de la consulta. Pero creo que sólo se debería preguntar a Cataluña, no a toda España2.

2. Patriotismo

¿Qué será lo que impulsó a los camorristas aquellos de ultra-derecha a irrumpir en la celebración en Madrid de la Diada de Cataluña de 2013 pero no parecen alterarse cuando vienen los de la troika a violar nuestra soberanía nacional mucho más de lo que pueden hacer ni Artur Mas ni todos los catalanes juntos?

¿Cuál es la reacción de los ultra-derechistas cuando nuestros legisladores (muy patriotas ellos) reducen a la mínima expresión la cobertura legal a los españoles en el extranjero con la reforma de la ley de Justicia Universal, por hacerle un “completo” (diplomático) al gobierno chino (¡esos comunistas!), que acabó siendo un menage-a-trois con EEUU? ¿No les hervirá la sangre viendo cómo nuestro gobierno pretende dejar impune el crimen que un ejército extranjero (EEUU) cometió contra un compatriota (José Couso), o que la nueva ley impida arrestar y extraditar narcotraficantes y otros mafiosos en suelo español? ¿Con ese tema no les preocupa el “efecto llamada”? ¿O forma parte de la reforzada moda por atraer “turismo de lujo”?

¿Sienten vergüenza los patrioteros cuando nos enteramos de que el ejército español intentó abandonar a su suerte (y además mediante engaño) al traductor afgano que había servido a nuestras tropas en su país? Porque yo no recuerdo ocasión en que me haya avergonzado más de ser español.

¿Qué les habrá parecido a los españolistas (que les chirrían los dientes cuando oyen hablar catalán) que haya ido Obiang al Instituto Cervantes de Bruselas a hablar del español en África para acabar explicando que no es pobreza sino penuria lo que hay en Guinea, y que cualquier gobernante es un dictador de normas? ¡Toda una lección de lenguaje español por parte de un sátrapa! Pues creo que ningún mamporrero falangista intentó interrumpir semejante vergüenza nacional.

¿Cuál es la principal motivación para la dicha reforma de la ley de Justicia Universal? ¿Las presiones de los abusones del planeta, o la previsión con objeto de evitar que se llegue a juzgar a personajes relevantes del antiguo régimen? Supongo que todo junto, gloria.

Pero, ¿a quién se supone que va a perjudicar la localización y exhumación de las víctimas del franquismo? ¿Es que aún tienen que proteger a personajes elevados del bando golpista? ¿O es por seguir humillando al bando vencido y sus descendientes, y seguir recordándonos a todos los españoles quién manda aquí?

Con la poca vergüenza que tienen, ¿por qué no reconocen de una vez que ellos son más de tiranos y dictadores que de pensar en su propio pueblo? Que lo admitan y que dejen de hablar de patriotismo; ¡y de democracia!. Cuando lo hacen, suena a hueco.

Claro que, no todo lo que se hace desde la lejana derecha es del género cretino bienintencionado: una vez establecido el dogma de la inviolabilidad de las fronteras, es muy útil tener un enemigo pequeño y a mano en aquellos que pretenden la auto-determinación, como el PP lo tiene en el terrorismo vasco: les viene de perlas para echarles la culpa de cualquier cosa y como baremo de comparación (recordemos “aborto y terrorismo”; y si no, también les valen los nazis: “escraches y nazismo”). Pero eso es lo de menos: también les sirve para pescar votos en río revuelto y para lucrarse con el negocio de la seguridad (véase el programa “Salvados” del 30 de marzo del presente 2014; o la película “El lobo” de Miguel Courtois).

Me preguntaba cómo se ama a un país; quizá ser patriota español es algo diferente y especial. Por ejemplo, ¿siendo muy de fútbol, toros y puros (más bien de Farias)? ¿Con mucho mea culpa hipócrita, peinetas y mantillas, Semana Santa y odio esparcido desde los púlpitos? ¿O es más patriota indignarse al ver estafados a miles de jubilados y pensionistas, emigrando a cientos de miles, sumidos en la pobreza a millones de españoles, mientras algunos se lucran con oligopolios, evaden impuestos o se auto-premian con sueldazos y retiros dorados mientras bajan el precio de la mano de obra?

¿Quizá es muy patriota consumir música española pero rechazar el cine español, aún sin conocerlo, prejuzgándolo? Más aún: ¿pensando que “música española” son sevillanas, coplas, rumbitas ligeras, Julio Iglesias, Raphael y Operación Triunfo, sin tener ni p*** idea de música folclórica ibérica, en sus muy diversas formas, instrumentaciones y lenguas? ¿Por qué un eminente grupo de música tradicional mesetaria como La Musgaña actúa más en Canadá que en su tierra?

¿No sería más patriota lamentar que una larga lista de los más prominentes artistas y científicos españoles (Machado, Lorca, Buñuel, de Falla, Ochoa, Grande Covián, Picasso) hayan sido represaliados, se hayan exiliado, o hayan tenido que emigrar3 de una tierra siempre arrasada por una oligarquía que impuso mordazas y censuras, des-educación y dogmas, des-invención e inmovilismo, para seguir viviendo a costa de una mayoría sometida, condenada a la ignorancia y en semi-esclavitud?

¿Qué clase de patriotismo se exhibe en la frase “España será católica o no será”? ¿Patriotismo vaticano? Porque no veo qué puede tener de patriota que un español piense eso. A propósito de lo cual, ¿son los obispos algo así como agentes infiltrados, tratando de dirigir la política española según los intereses del Vaticano, un estado extranjero?

3. Completar la Transición

Dicen que Italia es la versión cómica de España, o España la versión trágica de Italia. Quizá por eso hay dos frases del protagonista de “El gatopardo” que se aplican igual de bien a nuestro país que al otro:

  1. Una es un poco críptica (así lo admite el propio autor por boca de su protagonista) y puedo estar interpretándola incorrectamente: “[Los Garibaldinos] vienen a enseñarnos maneras, pero no podrán… ¡porque somos dioses!”. Eso les explicaba el príncipe siciliano a unos ingleses que admiraban la belleza de la naturaleza que rodeaba la ciudad pero se asombraban de la pobreza de las calles. La misma idea se repite en esta otra frase del mismo personaje: “[los sicilianos] no desean mejorar. Piensan que son perfectos. Su vanidad es más grande que su miseria”. Lamentablemente, los españoles también somos así. Seguro que no es culpa nuestra (como no será tampoco de los sicilianos), sino de la cultura que nos han construido alrededor, y de las ruedas de molino que nos han hecho tragar, durante tanto tiempo.
  2. Y, por supuesto, la segunda es la ya mítica “Es necesario que todo cambie para que todo siga como está”. Y ahí está la madre del cordero, porque así se podría resumir tanto la Transición como el abrupto fin de la II República con la guerra civil que volvió a colocar “a cada uno en su sitio”.

Recientemente, Rouco Varela levantó bastante polvareda hablando de la peligrosa vigencia de los motivos que nos llevaron a la guerra. Y estoy de acuerdo… sólo que yo estoy pensando en otros motivos. Lo que ese miserable ha dejado caer es que, cuanto más nos separemos de la herencia de Franco, más nos acercamos a que otro gallito (o galleguito) nos vuelva a meter en vereda con otra buena represión violenta.

Ya sé que ahora desvirtuar la Transición se lleva mucho. No pretendo ni apuntarme a la moda ni criticar a Adolfo Suárez, ni siquiera a Torcuato Fernández Miranda ni al rey (ni eso, ni lo contrario; no sabe/no contesta). Daré por buena la idea de que lo hicieron lo mejor que supieron y, sobre todo, lo mejor que les dejaron hacerlo las hienas que les enseñaban los dientes a cada paso.

Pero las cosas son como son, y no hemos sabido o no hemos podido mejorar el estado de cosas del Estado con las herramientas que aquella Transición nos dejó. De tal forma que la clase empresarial española es rancia, derechona, inmovilista y descendiente (o, más bien, por ser descendiente) de quienes mantuvieron su elevada posición o medraron durante el franquismo.

Por eso, el problema español de productividad no se debe a los trabajadores, como sugieren o afirman algunos bocazas como Juan Roig o el sinvergüenza de Díaz Ferran (tan patriota él, con su pulserita rojigualda). El problema es la impresentable clase empresarial, y hay dos cosas que aclarar sobre esa afirmación:

  1. no incluye a los autónomos y empresarios de PyMES
  2. no me gusta hablar de clases a estas alturas de la historia, no creo en esa división; pero me temo que ellos sí creen, y no renuncian a ella.

No sólo el problema de productividad, sino un sinfín de problemas de muy largo recorrido en nuestro pueblo: innovación, apoyo a la investigación, educación (de calidad), respeto a los derechos humanos y constitucionales, sentido común político, etc. Creo que nada de eso podrá mejorar si no desenmarañamos ese entramado de poder que nos mantiene oprimidos o engañados.

Si los derechistas españoles “de a pie” comprendiesen que no benefician a España ni a sí mismos manteniendo a esa oligarquía en el poder, quizá podríamos terminar por fin con la enquistada división de este país, y empezar a movernos, como dijo Forges, ni a derecha ni a izquierda, sino hacia adelante.

Notas:

1 Y ya que estamos con socialistas:

  • si Pedro Solbes se hace llamar socialista y David Taguas (que opinaba que el impuesto sobre patrimonio es intolerable porque es expoliador) fue quien “enseñó” economía a Zapatero…
  • si Manuel Valls, el deportador de gitanos rumanos, es el nuevo primer ministro socialista francés…
  • si en todos los años que el PSOE gobernó, incluso con mayoría absoluta, no hicieron nada por mejorar la ley electoral, prefiriendo así los pactos con grupos de centro-derecha (CiU o PNV) que con la izquierda…

…y tantas otras derivas hacia el centro y más allá, entonces ¿de quién esperan los socialistas obtener el voto? ¿Del centro-derecha, tan sobradamente cubierto por el PP? ¿Cómo no va a ir de culo el socialismo español, y decayendo por toda Europa?

2 El problema está en definir a qué conjunto de personas de Cataluña habría que incluir; supongo que algo así como: a quienes vivan en Cataluña desde hace al menos ¿5? años, más los nacidos en Cataluña que vivan fuera de allí.

3 No todos en la lista (incompletísima) se fueron por motivos políticos: también está la infame actitud anti-ciencia y anti-desarrollo resumida en el mítico “que inventen ellos”. La oposición al progreso se paga también en la industria y la economía.

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